No hace mucho hablamos en nuestro blog sobre ¿Qué es la dependencia en una persona mayor? cuando hablamos de personas mayores. Como vimos, los ancianos y personas mayores dependientes albergan puntos en común como son las necesidades de contar con otras personas para que con su ayuda puedan realizar labores más o menos básicas.

Dentro de estos puntos en común, las personas dependientes se diferencian según el grado de dependencia que posean. Es decir, mientras que algunas precisan de ayudas mínimas como podría ser el acompañamiento a algún lugar, otras necesitan de una persona para ir al baño, alimentarse o llevar al día el control de sus medicamentos.

Tipos de dependencia

De este modo, podemos distinguir tres tipos de dependencia en personas mayores, las cuales tienen como es natural un efecto diferente según su tipología y la persona que la padece.

Dependencia física

Esta dependencia es la menos predecible de todas. Cualquier caída o accidente puede hacer que una persona se convierta en dependiente de manera brusca. En estos casos es sencillo que el entorno familiar se percate de la problemática. Sin embargo, este tipo de dependencia no es exclusivamente fruto de un incidente.

En ocasiones la dependencia física puede venir propiciada por problemas que van apareciendo de una manera mucho más pausada: Pérdida de visión o de propiedades auditivas, incapacidad para sortear la bañera y poder asearse… etc. Es entonces cuando la familia debe estar más atenta a la persona dependiente al ser a veces más difícil de percibir tanto por la persona afectada como por los que la rodean.

Dependencia psíquica

A diferencia de la física, la dependencia psíquica aparece de forma paulatina y muy pausada. Uno de los síntomas más llamativos conforme aparece es la pérdida de sentido o coherencia de las conversaciones.

Las personas mayores dependientes comienzan a ser materialmente incapaces de expresar sus deseos, sus necesidades con el tiempo, incapaces de cuidarse por sí solas. Es fundamental que la unidad familiar se conciencie y acepte el cambio psíquico que está experimentando la persona afectada para así actuar en consecuencia. Algo fácil de decir pero difícil de llevar a cabo, máxime cuando en la gran mayoría de las ocasiones hablamos de un ser muy querido.

Dependencia afectiva

Es de los tres tipos que estamos viendo, la dependencia más ambigua por su forma de manifestarse y tratarla. La dependencia afectiva viene propiciada habitualmente por un duro golpe emocional que genera cambios en el humor y en el comportamiento de la persona dependiente. Estos golpes pueden ser las ausencias de amigos y seres queridos o, en el caso más severo, la ausencia de la pareja sentimental.

Los síntomas de este tipo de dependencia son bastante complicados de descifrar, ya que la sensación de soledad que experimenta la persona afectada a veces no se manifiesta exteriormente haciendo que la unidad familiar ni siquiera sospeche que existe un problema.

El síntoma más evidente y más sencillo de identificar por parte de la unidad familiar es la constante necesidad de una persona mayor de estar acompañada en todo momento. En Visita la web de Espartinas Geriátrico nos gusta fomentar las buenas relaciones entre nuestros residentes para fomentar la amistad, ya es conveniente recordar en este punto que la soledad es el peor de los males de una persona mayor.

La soledad es el peor de los males para una persona mayor

El entorno influencia

Ya sea en su hogar o en una residencia de mayores, la actitud de las personas que rodean a una persona dependiente ya sea en mayor o menor medida tienen un papel crucial para hacer más llevadera la situación.

La importancia que tiene para todo anciano o persona mayor el mantener su vida con un grado adecuado de autonomía o, lo que es lo mismo, poder realizar las labores rutinarias sin complicaciones es fundamental para su estado anímico y su calidad de vida. Algo que no sólo afecta a la persona a la persona en cuestión sino a todos cuantos le rodean y forman su unidad familiar.