Cuando hablamos de personas mayores, envejecimiento y enfermedad no tienen por qué ir de la mano. Obviamente cuando llegamos a la tercera edad, en materia de salud salen a la luz los errores que hemos ido cometiendo a lo largo de toda nuestra vida. Pero eso no quiere decir que una persona de avanzada edad tenga que estar, sin más, sufriendo alguna enfermedad.

En el momento que, por el motivo que sea, una enfermedad hace su aparición en una persona mayor, las posibilidades de que coincidan varias enfermedades en simultáneo aumentan razonablemente. Este hecho, de constatarse, hará que esa persona tenga que alternar tratamientos con el consiguiente desgaste físico y psíquico que eso supone y es aquí, justo en este punto, donde cada persona reacciona de una determinada manera para afrontar la situación.

Maneras de afrontar una enfermedad

Hay un punto común a todas las personas independientemente de su edad, y es el miedo a no superar la enfermedad y perecer. Sin embargo, este temor se percibe de otro modo en las personas mayores. En el aspecto anímico, la experiencia en estas edades puede jugar una mala pasada debido a las vivencias que hayan podido tener con otros amigos o familiares que ya hayan pasado por esta situación con mayor o menor fortuna.

Pero más allá de lo común y lo generalizado, las personas mayores se pueden clasificar en tres grupos principales a la hora de cómo se toman la noticia de padecer una enfermedad:

  • Reacciones positivas: Lo que básicamente es querer curarse y salir adelante. Por naturaleza la gran mayoría de las personas tienen a querer reponerse de la situación y mejorar. En estos casos las personas mayores son muy agradecidas y colaboran con sus cuidadores y familiares siempre que el trato sea el correcto.
  • Reacciones negativas: Aunque afortunadamente estos casos se dan menos que los anteriores, sí que se dan más de lo que se puede pensar. En ocasiones las personas mayores prefieren y desean morir y no plantar cara a la enfermedad. En un alto porcentaje de casos esto se debe bien a la sensación de soledad o bien a sentir que suponen una carga en su familia o su entorno. Por delante, una labor de motivación plena para familiares y cuidadores en estos casos.
  • Reacciones interesadas: Por fortuna, esta situación se da con muy poca frecuencia, pero es tan seria que debe ser tenida en cuenta por todo cuidador ya sea profesional o familiar. Existen personas que aprovechan su enfermedad para llamar la atención de su entorno y recibir así un trato mejor. Si bien está mal por parte de estas personas, tal vez haya que ir a la raíz del problema y analizar si cuando no están enfermas reciben el mismo trato de cariño y afecto que cuando lo están.

A nadie le agrada estar enfermo, y más cuando se tiene una avanzada edad. Estos son sólo algunas de las situaciones que observamos en nuestro día a día. Unas situaciones que requieren análisis, paciencia y sobre todo, inteligencia por parte de las personas que tratan con las personas mayores.